Archivo para octubre, 2010

Maybe Sweden (2006)

Posted in General on 30 octubre, 2010 by Monica Marful

Es curiosa la percepción que en España tenemos de Suecia en general y de los suecos en particular.

Varía mucho dependiendo de la edad de la persona que pretenda evocar la imagen de Suecia o de un súbdito de esta monarquía del norte de Europa de la que los hijos de la LOGSE sólo saben que su capital es… (esto… ¿colmo era?… ¡ah, sí!…) ¡IKEA!.

Para los seguidores de las películas de López Vázquez, los suecos no existen, sólo las suecas y son esas rubias de piernas interminables que en verano conquistaban la península ibérica y dejaban en ridículo a los pobres españolitos que con su metro sesenta y cinco y su cuerpo protegido del sol por una ingente capa de pelo se pasaban las tardes estivales persiguiendo a las susodichas, mientras sus “santas” sesteaban o jugaban a la brisca rodeadas de churumbeles pidiendo a gritos un bocata de chorizo.

Para las abuelas, los suecos son esos panecillos que combinan tan bien con el café de media tarde (¿o se referirán a los suizos?).

Para los más politizados, evoca todo un modelo de neoliberalismo. No, no tiene nada que ver con Alex Väggo o Victoria Sivstedt (probad a poner “modelo sueco” en google) ni con esa disciplina tan socorrida que algunas elevan a noble arte y que recibe el nombre de “hacerse la sueca”…

Y lo más importante de Suecia, su buque insignia, el premio Nobel… ¿o era ABBA?

En fin, para el resto de la población de 18 a 99 años, Suecia significa muebles estupendos, perfectos para rellenar una casa a bajo coste y los suecos, unas personas de mentes cuadriculadas capaces de diseñar todo el mobiliario de un salón, que éste resulte barato, bonito, funcional y que encima quepa en el coche (lo de que al descargarlo te rompa la espalda aún no lo han solucionado).

Según todo este batiburrillo que mi ignorancia sobre Suecia evoca, un sueco o sueca sería una persona con el aspecto de Victoria Sivstedt o Alex Väggo, con el legado de Albert Nobel que se alimentase de albóndigas y panecillos, condujese un robusto Volvo, se pasara el día jugando al tetris para aprender a meter un sofá de tres plazas en una caja de 120cmx75cmx30cm y sea capaz de crear un modelo político de bienestar social mientras tararea Mamma Mia, el musical.

Con estas premisas parece que los suecos son una super-raza exclusiva y muy por encima del resto de los mortales. Pero no.

He descubierto que, aunque parezca mentira, en Suecia también hay “errores”. Por extraño que parezca, también allí existe la delincuencia. ¡En Suecia también hay cacos!.

La única diferencia con los rateros made in spain es que, a los malhechores nórdicos, les han incorporado ciertas “mejoras” sólo posibles en un país…

LE ROBAN EL PORTÁTIL Y LE DEVUELVEN

UN USB CON TODOS

 

LOS ARCHIVOS

 

Maybe Sweden?

N.A.: ¡Qué majete el mangante sueco!

El aprendiz de malo

Posted in General on 12 octubre, 2010 by Monica Marful

 – Buenos días, creo que me están esperando.

 – Pues no sé, Ud. dirá…

 – A mí me han llamado y yo, pues he venido…

 – ¡Manolo! ¡Manolitoooo! que es aquí– Gritaron desde el piso de arriba, a través del hueco de la escalera.

 – ¡Antonio! ¡Amigo! Ud. disculpe, señorita – dijo Manolo muy apurado – me he equivocado de piso, mis amigos están arriba…

La joven cerró la puerta y Manuel corrió escaleras arriba. Allí estaba esperándole Antonio, su amigo, su compañero.

 – Macho, ya era hora, le dijo Antonio mientras se daban un fuerte abrazo.

 – Ya sabes, la familia, que no quería que me marchara…

 Ble, ble, ble… qué me vas a contar… a mi no había forma de que me dejaran… fíjate que le decía yo a mi hija… y ella no, papá… y yo que sí mujer, que es mejor y ella… y yo…. ¡no hija, no! Le iba explicando Antonio entre aspavientos a Manuel mientras avanzaban por el pasillo.

Y, ¿estamos ya todos?, preguntó Manuel camino del salón.

No, aún faltan unos rezagadillos, psé… ya irán llegando, total de esto no hay quien se escape jejeje. Le contestó Antonio con su habitual desparpajo.

Bueno, pues ya está aquí el recién llegado… Anunció Antonio entrando en el salón.

¡Manolito de mis entretelas!, exclamó José Luis…

El otro José Luis (en adelante J.L.), el hermano de Antonio, se levantó de su silla con gesto solemne. Buenos días don Manuel.

¡José Luis! ¡Cuántos años, chico! Claro, nos abandonaste tan pronto…

J. L. esbozó una tímida sonrisa mientras se abrazaba con Manuel que acababa de estrecharse la mano con el otro José Luis.

Pero sentaos, sentaos, no seáis tímidos…dijo Antonio. Y cuéntanos, cuéntanos, ¿Cómo van las cosas por allí abajo?

¡Uy chico, fatal! Mejor nos echamos una partidita de Mus que no está el horno para bollos… dijo torciendo el gesto Manuel.

¡Buenas taaardes, señores! espetó una femenina y conocida voz a su espalda. Manuel se volvió mientras todos se levantaban.

¡Uy, si ya está aquí el salao de Manolito! Chico, estás bárbaro… sí que te has hecho esperar… Le dijo su amiga mientras se daban un abrazo.

Bueno, pues ahora sí que ya podemos empezar, exclamó José Luis.

Y, ¿qué es lo que estáis preparando? porque con cinco aquí ya no hay Mus. Con las ganas que tenía yo de echar una partidita… Dijo Manuel entre risas.

Este es el plan, verás Manuel… ¡Ay, chico, cuéntaselo tú que a mí me da la risa flojaaa! Dijo Antonio en su inconfundible tono.

Pues si es muy sencillo, intervino José Luis, tenemos que cometer una maldad para que nos dejen salir de este muermo.

¿Cómo una maldad? Preguntó Manuel mientras Gracita le asentía con ojos de misterio.

Sí guapo, ¡que esto es más aburrido que chupar un clavo! Yo no aguanto más este tostón. Exclamó Gracita.

Pero, ¿y dónde queréis ir? Interpeló sorprendido el bueno de Manuel.

Ay, chico, pues por ahí, a montar una juerga, una jarana, un jolgorio, una charanga, una francachela… ¡de guateeeeequeeee!. Exclamó alterado José luis mientras agitaba el cuerpo. ¡Que este sopor ya no hay quien lo aguante!

Pues vosotros diréis que sois los experimentados… consintió Manuel.

J.L. comenzó a hablar…

Pues a mi se me había ocurrido… (tragó saliva)… interpretar de nuevo El aprendiz de malo y como, como, como es una canallada muy gorda pues a lo mejor los jefes se lo creen y nos echan de aquí. ¡Ya lo he dicho!

Pero… sólo interpretar la película, ¿no? Nadie saldrá dañado, me figuro…

¡Por Dios, Manuel!, que somos gamberros, ¡no delincuentes! ¡Qué bárbaro este hombre! Respondió Antonio muy solemne y afectado.

Ah, bueno, pues entonces me apunto. Pero, si mal no recuerdo, comentó Manuel, Gracita no participó.

¡Ya está el cenizo! No guapoooo, no participé porque servidora era ¡demasiado jooooven! Pero ahora sí lo haré porque además tengo experiencia en esto de la delincuencia y los crímenes organizados… como interpreté a Mata Haaaari*. Le recriminó la aludida.

Pues… ¡ya está! ¡Decidido! ¡Manos a la obra!. Exclamó muy excitado J.L. Y si esto no es suficiente, nos ponemos con Atraco a las tres, o Los Tramposos, Los que tocan el piano, Los ladrones somos gente honrada… ¡Lo que haga falta! Lo mismo da, tenemos títulos para rato…

Enseguida se pusieron a trabajar los cinco amigos. Al poco se les unieron Manolo Gómez Bur y Juanjo Menéndez y, con la impagable ayuda de Dibildos y Forqué escribieron un glorioso guión con música de Algueró que seguramente no les valdría de pasaporte para escapar del aburrido y soporífero cielo en el que todos se encuentran pero seguro que a los demás nos harían pasar un inolvidable y magnífico rato.

Como siempre.

Como antes.

Como con todo su cine.

Reparto: Manuel Alexandre, Antonio Ozores, José Luis López Vázquez, José Luis Ozores y Gracita Morales.

(* Operación Mata-Hari 1968)

Mi pequeñísimo homenaje a Manuel Alexandre (D.E.P.) y demás grandes del cine español que siguen haciendo mis delicias . No me canso de veros y “reveros”.