Weekend at Bernie’s

Había sido una mañana terrible pero la tarde se presagiaba con la misma poca aceleración habitual en sus vidas. Dos alemanas perdidas en Liverpool. Estuvieron largo rato hablando sobre ello, sólo era un pequeño bache.

No podían permitir que algo así se llevara sus planes al traste. 

Sus conclusiones parecían descartar cualquier final trágico. Tenían una estrategia y la posibilidad de llevarla a cabo con éxito excitaba sus nervios en el pequeño comedor de la oscura casa.

Gitta y su hijastra iniciaron su proyecto con mucha tranquilidad. Alquilaron la película en un videoclub cercano a la vivenda que las mujeres compartían en Liverpool.

A nadie le extrañó el hecho más de lo que puediera chocar en estos tiempos de piraterías, que alguien se acerque a un videoclub y pague por ver una peli. Pero esa es otra historia.

Se sentaron ante la pantalla del televisor con un sandwich de pepino con mermelada de arándanos en una mano, una cerveza caliente en la otra y sobre las piernas, un bloc de notas y un boli. “Weekend at Bernie’s”, se titulaba la comedia.

Comienza el film y ellas, sin perder detalle, toman nota de lo que allí va aconteciendo. No les hacen gracia las absurdas situaciones que plantea el divertido guión. Están tan atentas que las pasan por alto, escuchando cada frase como si asistieran a una clase magistral.

Toman notas y elaboran una detallada lista de todo lo que necesitan para su aventura. A saber:

1- Gafas de sol.

2- Grapadora (por si acaso).

3- Sombrero o gorra.

4-. Silla de ruedas.

5- Actitud alegre y desenfadada.

Termina la cinta y ambas se miran con la satisfacción reflejada en sus rostros. Ahora saben que es posible llegar al final con éxito. Ya se ha hecho antes. Aunque sea en una película.

Se fueron a la cama excitadas por la situación pero relajadas por sus buenos augurios.

A las 5 sonó el despertador y comenzaron los preparativos. Debían coger una avión con destino a Alemania. Eran sus vacaciones. Volvían después de muchos años de ausencia y ningún pequeño percance como el acontecido horas antes podría arruinarles un viaje tan deseado.

Bañaron a Willi con mimo y, después de vestirle con el atuendo necesario para estos casos, se encaminaron al aeropuerto.

El taxista que fue a recogerlas les ayudó amablemente a subir al anciano al coche. Lo hizo con la suficiente delicadeza como para no despertarle. Era muy temprano y el pobre viejo, de 91 años según su esposa, estaba aún en los brazos de morfeo.

Llegaron a la terminal y todo parecía en orden. Hicieron un rápido repaso visual: el peluquín en su sitio, el sombrero calado, las gafas puestas…

Facturaron el equipaje y se dirijieron hacia las puertas de embarque. Todo iba viento en popa. La hija de Willi empujaba la silla de ruedas bajo el arco de seguridad cuando una amable agente de policía le sonrió mientras pasaba el escáner de mano alrededor de la silla de su anciano padre que continuaba durmiedo plácidamente. 

-“Está dormido”. Le dijo en voz baja para no despertarle.

Justo cuando se marchaban de la zona de seguridad, la amable agente fue corriendo hacia ellos, a Willi se le había caído el reloj porque llevaba la mano colgando a un lado de la silla. La agente se inclinó para colocárselo al hombre en su lugar.

La hija de Willi intentó impedirlo pero  llevaba demasiadas bolsas y no logró zafarse de ellas lo suficientemente rápido. Gitta, su madrastra sonreía a la agente. “Está dormido”, repetía la mujer como un mantra.

La solícita agente del orden fue a colocarle el reloj en la muñeca. Cogió la mano inherte del anciano y levantó la vista. A la hija de Willi se le soltaron las bolsas y se le cayó el alma.

No habían contado con el helor de la parca.

Está claro que la ficción…

Weekend at Bernie’s (título en español: Este muerto está muy vivo)

siempre supera a la realidad…

Dos detenidas al tratar de embarcar

un cadáver en un aeropuerto de Reino Unido

(El Mundo)

 

¿O era alrevés?

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4 comentarios to “Weekend at Bernie’s”

  1. la realidad supera a la ficcion sin lugar a dudas…curiosa manera de ver lo que precisaban para tan magna aventura..un abrazo…

  2. Trasladar un cadaver por los canales oficiales cuesta una pasta. No me extraña que quisieran hacerlo con rapidez pero podría ser que el tipo se les muriera en el taxi de camino al aeropuerto, aunque resulta un poco extraño que con tanto ajetreo no se despertara. En fin, a mi hermano se le murió el suegro hace unas semanas en el coche, a mitad de camino entre Sevilla y Alicante. No veas la trapisonda. También se quedó dormido y ya.

    Besos
    Simpática recreación de la noticia.Me ha encantado.
    Buen finde

  3. Jo, muy benevolente tu visión… La verdad que vaya pastelón el de tu hermano, me recuerda a una comedia (típico en mi) con ese argumento, ya me acordaré del título.
    Me alegra que te haya gustado.
    Disfruta el finde. Besos

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