Archivos para enero, 2010

¿Qué me pasa, doctor?

Posted in General on 24 enero, 2010 by Monica Marful

No acierto a entender porqué existe tanto alboroto y reticencia a la colocación de escáneres corporales en los aeropuertos. Yo sólo le veo ventajas, la verdad.

Como usuaria obligada de aeropuertos y voladora constante a y desde América, creo que sería un gran acierto la utilización de los controvertidos cacharritos.

Ello nos evitaría en gran medida las largas colas de entrada y la enorme humillación de hacer un aparatoso y rocambolesco striptease siempre complicado por las chaquetas-cinturones-equipajes de mano-portátiles-pulseras-reloj-las gafas de sol que se me caen de la cabeza mientras intento desabrocharme las siempre inapropiadas para viajar en avión pero escandalosamente bonitas botas altas . Sin olvidarnos del enorme y odiado bolso. Vosotras ya me entendéis.

A mí no me molesta en absoluto mostrar el interior de mi anatomía al mundo si ello repercute en mi seguridad. Me gusta sentarme en el avión con la certeza de que el único riesgo que corro es el de estrellarme cómodamente sentada en mi butaca como antaño y que en ningún caso habrá fanático perturbado alguno que me haga saltar por los aires al grito de Alá es grande o cualquier otra majadería (de los asesinos del norte no hay que preocuparse, son demasiado cobardes para morir matando, les va más lo del tiro en la nuca).

No comprendo en absoluto que a alguien le pueda molestar esta medida, pero se me ocurre la forma de que todos estén de acuerdo con la implantación de los aparatitos: el doble rendimiento o campaña del qué me pasa doctor.

Me explico.

Ya que tenemos que somenternos a ese control, propongo que los escáneres sean de uso médico y que junto al personal de La Guardia Civil que vela por nuestra seguridad en estos lugares, se siente un facultativo de la Seguridad Social.

Así, cada vez que pasemos por el arco, además de demostrar que no hemos desayunado un kilo de goma dos, podremos saber si tenemos alguna dolencia que desconocíamos y recibir inmediatamente el tratamiento adecuado. Sería una buena forma de acabar con las largas esperas de la Sanidad Pública.

Sólo le veo un inconveniente al invento. Desconozco si dicho aparatito será capaz de leer el pensamiento por ondas cerebrales, pero por si acaso os aconsejo que cuando paséis por él evitéis en todo lo posible ir cantando mentalmente “Litros de Alcohol”, no vaya a ser que el artista antes conocido como Ramoncín os demande por no haber pasado por caja.

De todas formas si él no lo hace ya se encargaría la SGAE. No olvidéis que al poder oir más personas la educativa melodía, estaríais haciendo una exhibición pública de la obra.

Así que ya lo sabéis, antes de pasar por el aparatito, mente en blanco o, como mucho el himno nacional que no sólo es gratis si no que además os hará ganar puntos con los picoletos ante un posible cacheo aleatorio.

Como siempre

Posted in General on 21 enero, 2010 by Monica Marful

– “¡Anoche soñé contigo!”

     🙂

– “¿Conmigo? Después de tanto tiempo, qué extraño…”

– “Sí, eso pensé. Estabas como siempre. Era como si tuviera que darte un mensaje, decirte algo…”.

– “Pues a ver si nos vemos… y, ¿qué hacíamos en tu sueño?

-“Era de noche. Charlábamos en mi viejo coche antes de subirte a tu casa, como siempre. Tú hablabas y yo escuchaba embobada, como siempre”.

– 😀    ¿Era un sueño o un recuerdo? Y, ¿de qué hablábamos en tu sueño?”.

-“No recuerdo la conversación, pero seguro que era extraña, como siempre. Yo te miraba, como siempre. Tú hablabas y hablabas y filosofabas y yo tenía la sensación de que se me olvidaba decirte algo, como siempre. Era muy real. Muy extraño. Muy como siempre entre nosotros”. 

– “¿Cuántos años hace? ¿20?”

– “¡Uf! Más o menos. Qué rabia, no logro recordar qué tenía que decirte en mi sueño. Como siempre. ¡Qué cabeza! Sólo sé que era importante…”.

– “Volveremos a vernos, no me cabe duda”.

– “Sí, pero para entonces será tarde. Llegaré tarde, como siempre. Tengo que acordarme de lo que tenía que decirte…”. 

– “Tarde, ¿para qué?”

– “Para… ¡ey! ¡Acabo de recordarlo!.Ya sé qué era aquello que mientras te escuchaba siempre olvidaba decir. ¡Increíble! ¡Después de dos décadas! ¿Cómo pude olvidar algo tan importante?”.

-“¡Por fin!, pues 20 años después, por favor ¡dímelo!”

-“¡Que te calles y me beses, idiota!”.

La muerte tenía un precio

Posted in General on 10 enero, 2010 by Monica Marful

Estaba sentada, agotada. Observaba impasible el ahora desierto campo de batalla. Olía a sangre y pólvora. A odio y sudor. A rabia por tiempo contenida. Ahora todo había terminado. Todos habían abandonado el lugar dejando tras de sí un dantesco paisaje.

La visión era desoladora. Sonaba a Ennio Morricone. Podía palparse la ira aún presente. Se levantó y puso rumbo a su hogar.

La batalla había sido cruenta y dolorosa. Miles de cuerpos enfrentados, miles de vidas desperdiciadas y amontonadas luchando sádicamente por lograr un objetivo.

Amaneció temprano aquel según cuentan gélido 8 de enero y los guerreros prepararon sus armas, limpiaron sus botas y peregrinaron en ordas hacia el frente. El enemigo era fuerte pero el fin, justo.

Soldados de un ejército de codicia y necesidad, soldados de un país hambriento de esperanzas y pesetas, luchadores de una causa aún no perdida.

Llegaron pronto a su cruel destino y comenzó la sangrienta lucha. Golpes, gritos, carreras, miembros desencajados, el reflejo del perpetuo terror en sus rostros… 

Sin duda la muerte tiene un precio. Sin duda la muerte tenía un precio pero…

¡Ahora podéis encontrarla

en la Planta Joven

con hasta un 80% de descuento!

¡Disfrutad de las rebajas!

Aviso: aunque pudiera parecerlo, la fantástica foto de Clint Eastwood no es un cartel de Calvin Klein, es un fotograma de la peli.

(Para Berta, enemiga declarada de las rebajas)

Soylent Green

Posted in General on 7 enero, 2010 by Monica Marful

“No hace mucho tiempo de aquello, mira aquí tengo algunos recortes de esos años…” le dijo la anciana mujer en su dulce e intermitente tono.

La reportera cogió el álbum dejando la pequeña taza de té de fina porcelana y dorada pincelada en la mesa, sobre su diminuto plato. Lo hizo muy despacio pues el tintineo anunciaba la fragilidad del material y ella se tenía por una chica torpe.

“Ojéalo con total libertad, cielo, para eso lo tengo. Son viejos titulares de prensa en los que se me nombraba… Y, ¿en qué periódico dices que trabajas?”

“No es un periódico, es una revista cultural”

“Ah sí, cariño, perdona es que se me va la cabeza. Ya son muchos años los que lleva sobre mis hombros”. Rió.

“No diga eso, está Ud. tan lúcida como yo, todas esas anécdotas que me cuenta… Es Ud. historia viva de España y sin duda tiene una memoria prodigiosa”

“Pues ya ves, hija y quieren jubilarme, hacerme desaparecer. Enterrarme en vida…”

“Para eso estoy yo aquí, para contárselo a la gente y aportar mi granito de arena, a ver si entre todos evitamos que ocurra”

“No te esfuerces, cielo. Mis queridas compañeras y yo tenemos fecha de caducidad. Con las campanadas de fin de año comenzó nuestra cuenta atrás… Es como en aquella terrible película de ciencia ficción de los años 70… Con Charlton Heston… Cómo demonios se llamaba…”

“Soylent Green.”

“¡Esa! Los viejos somos inútiles, hija, a mi este año me harán galleta…” Dijo entre risas.

“¡No diga eso!. Tenga un poco de fe, a lo mejor las 22 academias recapacitan…”

“No lo harán. Ya ha ocurrido más veces. Hace tiempo yo estaba en boca de todos, últimamente no se hablaba mucho de mi, para qué engañarnos… pero siempre he estado ahí por si alguien me necesitaba. Esta es una sociedad cruel, te avoca a la muerte en cuanto dejas de salir en las revistas y yo a estas alturas, ya estoy condenada”.

“¡Esta situación me supera!”. Dijo la joven levantándose enérgicamente del sofá. “No puedo entender por qué les condenan y ejecutan por el simple hecho de no estar de moda. Las modas vuelven y usted es hermosa y sugerente. Diferente y enriquecedora. Quizá en un futuro se le asigne otro significado, como ocurrió con su amiga  Arroba. ¡No tienen porqué condenarla!. ¡No son quién para hacerlo!”

“Sí son quién, corazón, desgraciadamente ellos mandan. Ellos sentencian y ellos ejecutan. Durante muchos años yo, la palabra Alfonsear estuve en boca de todos, pero ya ves, me dejaron de utilizar, caí en el olvido y en la nueva edición del DRAE habré muerto, en 2010 habré desaparecido… Hay que dar paso a las nuevas generaciones”.

“Si eso está muy bien, que crezca el idioma, pero, ¿cómo va a crecer si no hacen más que recortarle las raíces?. Es una incoherencia. ¡Por Dios, es Ud. la ilustre y elegante abuela de la burda cachondear!  ¡Su mejor sinónimo! ¿Cómo va a desaparecer?”.

“Gracias reina, opino como tú pero lo único que nos queda a este batiborrillo de viejas palabras, es sentarnos frente al hogueril y esperar nuestro acabijo“.

Descansen en paz todas las enriquecedoras palabras que incomprensible y desgarradoramente desaparecerán de nuestro diccionario en su próxima revisión.