La Ventana Indiscreta

Diez de la noche, terminando de recoger la cocina. House está a punto de comenzar, sólo quedan los coletazos finales de la publicidad para disfrutar de un nuevo capítulo de tu borde favorito.

Te sientas en el sofá dispuesta a no moverte mientras te lo permitan. Escuchas un ruido inusual en la ventana y el perro ladea la cabeza. Él también lo ha oído. Estás sola en casa.

Subes el volumen del televisor con el fin de evitar que tu cerebro, en su infatigable “come-come” te fastidie una noche que prometía tranquila.

El perro se levanta del lugar privilegiado que ocupa ante el televisor y se dirige a la ventana que hay detrás de ti. Le sigues con la mirada pero House ha irrumpido en la pantalla con su intermitente caminar y su arrogante atractivo. Te olvidas del perro.

Tu pequeño amigo se pone de pie sobre las patas traseras y araña la ventana. No está nervioso, mueve feliz la cola, así que no debe ser nada importante. House se recuesta en la silla de su despacho con los pies sobre la mesa.

Tiene una cámara de fotos en las manos, su paciente, fotógrafo, se desvaneció durante una sesión y él juega con su Nikon. Te recuerda un poco a James Stewart en La Ventana Indiscreta. Inquietante peli.

No sería extraño que Hugh Laurie protagonizara un remake. A ti te parece el más idóneo, no sólo por su evidente parecido físico.

Gran peli.

El perro va corriendo hacia otra ventana, empiezas a ponerte nerviosa. La ventana indiscreta, James Stewart, House y su cámara…¿y si se trata de un mirón? Vives en un chalet con las ventanas del salón a pie de calle.

House te da un respiro y comienzan los anuncios. Quitas el sonido de la tele. Te levantas del sofá intentando convencerte de que eres mucho más valiente de lo que sospechas. No da resultado, estás muerta de miedo. Coges el móvil, el mando de la alarma y un cuchillo con la esperanza de que todo sea una broma de tu novio y haya venido a darte una sorpresa.

Te dirijes de soslayo a la ventana y entonces ves una pequeña sombra contra los cristales. Piensas en James Stewart y en House, también piensas en Brad Pitt pero eso ya sería el Gordo de Navidad. El perro no para de ir de una ventana a otra y entonces lo ves. Allí está. Se te cae el móvil, el mando, el cuchillo y la poca valentía que habías recopilado.

Es pequeño, metro diez aproximadamente, grandes ojos. Spielberg debió ver uno porque es igualito a E.T. Está quieto, mirándote a través de los cristales. 

 

Os quedáis allí los dos, petrificados.

Si decides llamar a la policía pincha aquí. Contraseña: la

Si decides cerrar las cortinas y seguir viendo House pincha aquí. Contraseña: ventana

Si decides invitarle a entrar pincha aquí. Contraseña: indiscreta

Basado en informaciones reales.

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