La Gata sobre el Tejado de Zinc: 1.200€ (Segunda Parte)

Ir a Primera Parte

 

LA GATAEntraron en el portal y ella le dijo que fuese rápido que se les hacía tarde, Fran no esperaría ni un minuto después de la hora fijada.

Pasaron al apartamento que, como siempre estaba hecho un desastre y ella le dio un empujón tirándole bruscamente sobre el sofá. Comenzó a morderle y a besarle con ansia como si en ello le fuera la vida. Hicieron el amor salvaje y apresuradamente. Cuando terminaron ella se levantó: “vamos, no hay tiempo que perder, ahora iremos más relajados”.

            Gabriel estaba atónito, no sabía si coger el teléfono y llamar a sus colegas o seguirla hasta donde ella quisiera llevarle. Optó por lo segundo.

          Entró en su dormitorio y cogió el póster, lo enrolló y lo introdujo en un tubo porta-documentos. Ella le esperaba en el salón. “Vamos, ya lo tengo”.

Atravesaron Madrid a toda velocidad, se les había ido la mañana entre persecuciones, robos de coches, sexo y nervios…

Llegaron a la Torre Sacyr, eran las 12:55 y entraron en el ascensor que subía directo al piso 54, apenas tardaron unos segundos en llegar.

El tal Fran aún no estaba así que la rubia se dirigió a una mesa desde la que podía verse todo Madrid. Era una experiencia única. Gabriel no dejaba de pensar qué coño hacía él a la una de la tarde sentado en la cafetería más solicitada de Madrid, con unas vistas inimaginables y en compañía de semejante mujer con la que acababa de acostarse.

Ella estaba tomando un sorbo de su cocacola, de pronto su cara se puso tan tensa como la de un antílope que nota la presencia de un león. Forzó una sonrisa. Gabriel se giró y vio a un tipo muy elegante con un maletín de color cuero que se aproximaba a ellos con su impecable traje de Dior y sus relucientes zapatos de 600€.

Se sentó con ellos en la mesa. “Bien, dijo, me alegra que hayas reconsiderado mi oferta, nunca tendrías una mejor. Espero que no me la juegues y sea todo como habíamos hablado”.

Claro –dijo Gabriel- si quieres lo saco y lo compruebas”.

Echó mano del porta-documentos con intención de abrirlo y al tal Fran le cambió la cara. “¿No se te ocurrirá sacarlo aquí?” Dijo muy alterado. “Sí, prefiero que lo comprobéis, que luego igual me venís con que está deteriorado y esto no tiene garantía”, dijo muy seguro. “Bien, entonces vayamos a los lavabos, allí haremos el intercambio”, respondió Fran.

Gabriel no entendía por qué tanto rollo por un simple cartel cinematográfico por muy de 1958 que fuera, pero le siguió hasta los servicios arrepentido de no haber pedido 5.000€ por él.

Cuando iban a entrar en los lavabos, un hombre enorme con el cuerpo de un armario empotrado se les unió. “Salva, comprueba”. Gabriel se asustó al ver que Salva entraba y revisaba los baños uno por uno. Le pareció demasiado excesivo hasta para la surrealista mañana que había tenido. “Pueden estar tranquilos”. Fran entró y detrás de él lo hizo Gabriel sin saber lo que iba a encontrarse allí. Salva, el armario empotrado se quedó en la puerta para impedir que nadie entrase.

Una vez en el interior, Fran le entregó el maletín a Gabriel: “Ahí lo tienes, cuéntalo mientras repaso la pieza”. Gabriel le tendió el porta-documentos y abrió el maletín con el logotipo de Loewe en la parte superior.

Se le salieron los ojos de las órbitas, nunca había visto tanto dinero junto. “No entiendo por qué lo traes en un envase tan grande”, dijo Fran mientras abría y volcaba el cilindro de plástico.

“Esto…creo que aquí hay un error”, balbuceó Gabriel sin salir de su asombro.

“No me vengas con esas, tío, están los 950.000 que acordamos. ¿Dónde coño está el collar?” Increpó Fran a Gabriel.Tiró el porta-documentos y le agarró con fuerza por el cuello.

¿De qué collar me está hablando?”, intentó decir Gabriel que no podía hablar por la presión que Fran le estaba aplicando en la garganta. Empezaba a faltarle el aire.

“Eres un hijo de puta, no pienso darte ni un puto duro más. Niñato la has cagado. Más te vale tenerlo aquí cerca porque a las tres hago la transacción, van a pagarme mucho por esas esmeraldas que le robaste a La Gata y no estoy dispuesto a perder la operación”.

Fran soltó el cuello de Gabriel que ya estaba casi morado y salió de los lavabos, según salía entró Salva, el armario empotrado. Gabriel estaba muerto de miedo. Comenzó a sollozar. “Pero, ¿de qué me hablas?. Tío, no sé qué esmeraldas quieres…yo sólo vendo carteles de cine…¿quién coño es esa gata?… yo no soy un ladrón…”.

El enorme bulldog se acercó hasta Gabriel y le propinó tal puñetazo que le dejó KO tirado en el suelo. Notó cómo le subía en volandas mientras la sangre que le chorreaba de la nariz le escurría caliente por la boca. Escupió. “Pero, ¿qué cojones queréis de mi? No, por favor. Os estáis equivocando de tío” Suplicaba.

Salva le respondió con un puñetazo en la boca del estómago que le dejó sin respiración durante unos segundos.

De nuevo, el armario le cogió como si fuera un peso pluma y le obligó a incorporarse mientras agarraba el maletín con la otra mano. Le sacó sosteniéndolo en pie de los lavabos y se dirigieron a los ascensores donde Fran estaba con la rubia, a la que tenía cogida fuertemente por el brazo. Entraron en el elevador y Fran pulsó el botón de la azotea, acto seguido le propinó una bofetada a la rubia que la sentó en el suelo. Llegaron a la terraza de la Torre Sacyr, a más de 55 pisos de altura. Hacía muchísimo viento y estaba desierta.

“Bien, desgraciados, vais a decirme dónde tenéis el collar o acabáis los dos espachurrados en las noticia de las tres”. La rubia comenzó a llorar. “Por favor, Fran, yo no tengo nada que ver. No había visto a este desgraciado en mi vida. Este tío nos la ha jugado a los dos. Te lo juro, Fran”.

“Vamos, nena, tú le encontraste y me diste su dirección de correo, así que estáis juntos en esto”, dijo Fran. Entonces le hizo una seña a Salva y éste, en un rápido movimiento, cogió a Gabriel en volandas y le colgó por los pies cabeza abajo fuera de la valla de protección del mirador. La rubia empezó a gritar y Gabriel a suplicar. “Tío, de verdad que no tengo ni puta idea de lo que queréis, que yo sólo vendo carteles de cine, os lo juro…”

Ajuste de cuentas a 55 pisos de altura”

Eso rezaba el titular del diario que Estefanía compró el dieciocho de enero.

Meses después, sentada en el salón de su pequeña pero acogedora casa a orillas del Caribe, ojeaba de nuevo el periódico con las fotos de los tres cadáveres: uno desmembrado en la acera y dos acribillados a tiros en el mirador de la Torre Sacyr.

El póster de La Gata sobre el tejado de Zinc presidía la estancia colgado en un lugar privilegiado. A veces pensaba en Gabriel…había sido una suerte encontrar su anuncio de La Gata en internet y organizar tan bien el malentendido.

Había planeado todo hasta el último detalle: presentarse tan despampanante ante Gabriel para apabullarle, la persecución de su amigo Montes para subirle la adrenalina y poder así coger su coche en el aeropuerto, en él llevaba las dos pistolas que se guardó en el bolso, el episodio de su piso para tener al pobre desgraciado totalmente a su merced, elegir la torre Sacyr como punto de encuentro…

Sabía que Fran, con su desmesurada afición por los gánsters y su exagerada dramatización, no podría evitar reproducir una escena al más puro estilo Chicago años 20.

Todo había salido a pedir de boca. El final fue fácil. Con la confusión pudo sacar una de las pistolas. Disparó primero a Salva que al caer soltó los pies de Gabriel desde el piso 55, después apuntó a Fran con el otro revolver, que se desplomó a cámara lenta con mucha elegancia y finalmente, remató a los dos.

“Y eso que soy rubia”, pensaba riendo.

De vez en cuando, Estefanía sentía pena por Gabriel, su víctima inocente, su daño colateral, entonces para tranquilizarse, abría su caja fuerte y frente al mar, comenzaba a contar billetes de 500… quinientos, mil, mil quinientos,…

…era muy relajante llegar hasta 950.000.

Anuncios

5 comentarios to “La Gata sobre el Tejado de Zinc: 1.200€ (Segunda Parte)”

  1. Si es que las rubias sois muy malvadas y peligrosas…

  2. Me encantaaaaaaa. Es como una peli. otra, otra!!!!!
    Besazos guapetona

  3. jaaaaaaaajaaaaaaaa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: